LA LUCHA POR LA HOMOLOGACIÓN DOCENTE
Comienzo a altas horas de la noche. Manos sobre el teclado que permitan arrancar de mí este estado de pena, ese desánimo que te viene cuando te han arrancado algo que quieres y por lo que has trabajado mucho. Llevo toda la tarde con este pesar y miro la carita de mi niño y soy incapaz de decírselo. Cuando yo proponía ir a una isla porque era más barato y argumentaba que lo bueno era estar todos juntos, para que pudieran participar el máximo número de niños sin que el dinero familiar fuera un obstáculo insalvable, mi hijo me pidió, en baja voz, ”mamá, por favor, no fastidies el viaje a Barcelona”, y pensé que también me debía a él. Mi hijo y mi hija jamás me han dado problemas en la escuela, son ambos muy buenos estudiantes y tienen buen comportamiento, circunstancia que me ha permitido, en muchos años, poder dedicar tiempo a otros niños del colegio que, por muy diversas razones, necesitan atención. Aprendí de la directora del colegio de mis hijos, o mejor, supo sintetizar una idea que agarré e hice mía al instante: “por encima de todo están los alumnos” suele afirmar. Y yo me pregunto ahora qué le van a decir mañana a estos chic@s. Tal vez les dirán que es más importante para los profes su reivindicación por cobrar más que el viaje de final de curso Cómo explicarle a las madres que se han pasado tres meses haciendo bocadillos día tras día, de lunes a viernes, que han empleado horas diarias para sacar dinero –un fondo común, por cierto- para el viaje de final de curso. A esos otros padres y madres que tocaron en muchas puertas, catálogo en mano, para vender diversos artículos y sacar un dinerillo para el viaje de sus hijos. A ese mercadillo, a esa fiesta donde todo era ilusión. A toda esa entrega, qué le van a decir. La homologación de los docentes puede o no tener razones, sólo sé que yo esta tarde desde que los tutores de sexto curso me comunicaron que como medida de presión en el marco de sus jornadas de lucha no se podía hacer el viaje de final de curso, ya no puedo seguir pensando, ya no me quedan fuerzas ni ganas de seguir dando vueltas al cubo a ver en qué lado o cara encuentro razones para esta homologación. Sinceramente, esta noche poco me importa, me he quedado con el sabor amargo de saber quiénes se permiten arrancar, en tan altiva actitud, la ilusión de mi hijo y de otr@s niñ@s. Quiénes y en nombre de qué. Las Palmas de Gran Canaria a 7 de abril de 2007. Firmado: Alicia Reyes Hernández, presidenta del AMPA del CEIP Sta Catalina |